Seasonal Booking Workflow
Vermut La Floresta llegó al estudio con un producto sólido y una etiqueta genérica que no reflejaba el trabajo artesanal de la receta. La botella se perdía en la góndola junto a marcas industriales y el dueño notaba que el cliente no entendía la diferencia de precio. El encargo fue claro: diseñar un packaging que contara la historia del vermut sin caer en clichés de etiqueta vintage.
Antes de dibujar, pasamos una tarde en el taller de producción. Vimos las botellas, probamos el producto, revisamos los lotes de cartón reciclado que ya usaban para las cajas de envío. Esa visita definió el rumbo: no íbamos a inventar una estética, íbamos a ordenar la que la marca ya tenía de forma intuitiva.
Decisiones de diseño
La paleta terrosa salió de los ingredientes: el naranja quemado del ruibarbo, el verde oliva de las hierbas, el neutro del papel kraft. Sobre esa base trabajamos ilustraciones orgánicas dibujadas a mano, sin filtros digitales que las volvieran frías. Cada hierba de la receta aparece representada en la etiqueta, no como adorno sino como información visual.
El sistema tipográfico combina una sans-serif geométrica para la marca con una serif de lectura para los textos legales. La jerarquía importa: el nombre del vermut se lee a tres metros, la variedad y el lote a un brazo de distancia, los ingredientes solo si el cliente acerca la botella.
Proceso de impresión
Probamos tres papeles antes de elegir el definitivo. El primero, muy texturado, absorbía la tinta y apagaba el naranja. El segundo, demasiado liso, contradecía la estética artesanal. El ganador fue un papel de algodón con gramaje medio que mantiene la intensidad del color y conserva la sensación táctil al agarrar la botella.
- Bocetos iniciales en papel vegetal, sin digitalizar hasta aprobar la dirección general.
- Pruebas de color en cada sustrato candidato, con ajuste fino del naranja para que no virara al rojo.
- Maquetas impresas pegadas en botellas reales para verificar la legibilidad en góndola.
- Revisión del troquel de la caja para que el cartón reciclado no se rompiera en el doblez.
Resultado aplicado
El packaging final se aplicó en botellas de 750 ml y en cajas de tres unidades para el canal de regalería. La etiqueta principal ocupa el frente con la ilustración central; la contratapa incluye la historia de la receta y un código de lote que el productor ya usaba. Las cajas llevan el mismo sistema visual pero con más aire, para que el cartón reciclado respire.
En la primera feria de diseño a la que asistieron con el nuevo packaging, el stand recibió el doble de visitas que en la edición anterior. El dueño lo atribuye a que la gente se acercaba a preguntar por las ilustraciones, no solo a probar el producto. Ese gesto —tocar la botella, girarla, leer la contratapa— es exactamente el recorrido que buscábamos generar.
El proyecto se entregó con los archivos de impresión listos para el proveedor y una guía breve de uso para futuras ediciones. El sistema permite cambiar el color de fondo por lote sin rediseñar la etiqueta completa.